En el Kremlin, Putin recibió a la delegación estadounidense en una sesión privada marcada por un tono frío pero pragmático. Fuentes diplomáticas señalan que el mandatario ruso escuchó las propuestas iniciales y advirtió que cualquier avance dependerá de garantías verificables y compromisos concretos por parte de Estados Unidos y Kiev.
La visita ocurre en un momento crítico: movimientos militares en ambos frentes, presión internacional creciente y señales contradictorias sobre la voluntad de negociación. Para la Casa Blanca, este viaje representa un intento de reposicionar a Estados Unidos como actor central en la mesa diplomática y evitar una nueva escalada regional.
Tras la reunión en Moscú, los emisarios viajarán a Kiev para informar al presidente Volodímir Zelenski sobre los primeros resultados. La administración Trump sostiene que la combinación de presión diplomática y contactos directos podría abrir una ventana de oportunidad, aunque por ahora no se han revelado detalles de la propuesta presentada.
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